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Se viene el Internet de las Cosas o la Internet Industrial… Mejor nos vamos preparando

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Apenas estamos acostumbrándonos como personas, como empresas y como gobiernos a la revolución web 2.0 o revolución social media cuando ya empezamos a ver los primeros albores de lo que será la revolución web 3.0 o siendo más técnicos, la combinación entre lo que la W3C (World Wide Web Consortium) web semántica y la internet de las cosas o “Internet of Things” (IoT).

¿Pero por qué es importante entonces saber de esto? Porque en mundo hiper-competitivo como el actual, ganan los que pueden ver cómo se están generando las condiciones que determinarán cómo funcionará el futuro.

En cambio fundamental en el internet de las cosas nos permitirá asignarle una dirección IP, es decir, una dirección de Internet, prácticamente a todo lo que se nos ocurra (autos, radios en los autos, refrigeradores, puertas, aires acondicionados, etc.), en fin, todo aquello con lo que de alguna manera nos gustaría o nos sería útil comunicarnos a través de Internet.

Antes que nos demos cuenta, no solo nos contactaremos con empresas, personas y organizaciones por internet. De pronto, estaremos interactuando a través de Internet con todo tipo de dispositivos y electrodomésticos, con nuestros autos y nuestros hogares.

Para que esto suceda, debemos además cambiar de protocolo de Internet y migrar toda la web del protocolo actual IPv4, que hoy maneja el 96% del tráfico de Internet a una versión más amplia, segura y moderna llamada IPv6.

Si bien IPv6 tiene muchísimas ventajas comparativas versus su predecesora, la razón principal para migrar todo internet y la web a IPv6 estriba en que simplemente nos quedamos sin números IP, es decir las direcciones de los sitios web, servidores de correo, etc. con los que interactuamos a diario.

IPv6 utiliza direcciones binarias de 128 bits mientras que IPv4 utiliza direcciones binarias de 32 bits. De este modo, al migrar el TCP/IP de Internet a la versión 6 contaremos con 3.4×10 direcciones, es decir, 340,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000 direcciones IP.

La web semántica por su lado, incorpora dentro de las páginas legibles, también formas de metadata que deberán ser leídas por las máquinas para interactuar entre sí. Así la metadata (data sobre data) no solo describirá de qué objeto se trata sino que además actuará como un protocolo de comunicación entre las máquinas.

Del mismo modo nosotros tendremos cómo hablar con las máquinas y que estas sepan siempre con qué tipo de máquina o personas hablan. Así los dispositivos interconectados sabrán por ejemplo, que están hablando con personas que también contarán con su propia metadata que os describa que nos describa.

Veo un futuro cercano donde seremos verdaderos cyborgs, es decir, tendremos partes cibernéticas conectados a nuestros cuerpos. ¿Perdón? ¿Acaso no lo somos ya? Nuestro Smartphone almacena mucha información crucial que antes debíamos almacenar nuestra memoria. Hemos tercerizado en las PCs, los smartphones y ahora a la nube mucha de la información fundamental que necesitamos para vivir y trabajar.

Entonces, no utilicemos mal el término web 3.0. Ni siquiera estamos en la mitad de esa revolución, aprendamos a generar valor compartiendo, a co-innovar con nuestros stakeholders, a proponer ideas y soluciones disruptivas, a cuestionarnos nuestro status quo, salgamos de nuestra forma de pensar, salgamos de nuestra zona de confort y entendamos bien el futuro para poder aprovechar al máximo el potencial que aún nos trae la web 2.0, mientras nos preparamos para la revolución 3.0.

Pablo Bermúdez
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