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O nos subimos al tren de la 4ta Revolución Industrial… o nos hundimos

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¡Última llamada! Sale el tren hacia el siglo XXII, o te subes o te extingues

Nuestro país es sin duda uno de los más hermosos, con más historia, más atractivos naturales, mejor comida y mejor gente del mundo. También contamos con una amplia variedad de materias primas, una cultura emprendedora y una estabilidad macroeconómica envidiable y sin embargo, debo confesar que estoy sumamente preocupado por el futuro de nuestro país en el siglo XXI.

Me preocupa la falta de sentido de urgencia de nuestros líderes para ver un poquito más allá de lo evidente y entender que estamos ya 16 años dentro del siglo XXI, que el mundo se rige ahora por nuevas reglas de juego que muchos líderes aún no entienden o quieren aceptar.

Lo más importante y dramático estriba en que aquellas personas, empresas y economías que no se adapten a estas nuevas reglas de juego no solo se condenan a sí mismas, sino además arrastrarán a nuestro país a la irrelevancia económica y a la dependencia tecnológica. Este principio es válido tanto para profesionales, empresarios como para políticos, ministros, directores de empresa y presidentes.

Sorprende por ejemplo que sean justamente los líderes empresariales y de gobierno los que parecen desconocer más acerca de la revolución que lo está cambiando todo: La Revolución de lo Social. No es común ver a nuestros líderes comunicarse a través redes sociales, compartir su conocimiento y pensamiento a través de un blog, presentaciones, videos, infografías o white papers. Creen que las redes son una moda pasajera, una diversión de jóvenes, o un tema de compartir chismes y fotos entre amigos. No se dan cuenta que es el nuevo sistema nervioso digital del planeta a través del cual, por primera vez en la historia de la humanidad las personas y las organizaciones se comunican, comparten ideas, información y aprenden unos de otros a diario evolucionando juntos de forma exponencial al acceder al conocimiento colectivo del planeta en un círculo virtuoso de creación de valor.

Lo más extraño es que nuestros pares en los países desarrollados ya entendieron con claridad que formar parte de esta enorme conversación pública no sólo es importante, es estratégico, fundamental y diría que hasta de vida o muerte.

Estos líderes empresariales globales demuestran una gran humildad para aprender versus la arrogancia de otros líderes que creen que ya lo saben todo, que no hay nada nuevo bajo el cielo, que no hay nada que aprender porque ya lo han hecho y saben todo. Como dice uno de los visionarios más importantes de esta nueva era:

Arrogancia + Ignorancia = Irrelevancia

Estos líderes empresariales globales han entendido el enorme valor que tiene para la sociedad global esta conversación permanente a través de la cual compartimos ideas, conocimiento y aprendemos unos de otros.. a diario.

He mencionado ya en varias oportunidades la contundencia de esta frase de Brian Solis cuando hago referencia a la más grande amenaza que enfrentan las empresas, los profesionales y los países en el siglo XXI: El Darwinismo Digital.

Un estado de falla del negocio (la persona o el gobierno) donde la tecnología y la sociedad avanzan más rápido que su capacidad para adaptarse.

¿Qué necesita suceder para que los líderes empresariales de nuestro país le den el máximo sentido de urgencia a un tema tan trascendental para el futuro de sus empresas y de nuestra sociedad?

La 4ta Revolución Industrial

En enero de este año (2016) en el World Economic Forum en Davos, Suiza, se hizo el anuncio al mundo de que la humanidad había entrado formalmente en la 4ta Revolución Industrial. El WEF ha sido my enfático y contundente cuando dice:

We stand on the brink of a technological revolution that will fundamentally alter the way we live, work, and relate to one another. In its scale, scope, and complexity, the transformation will be unlike anything humankind has experienced before. We do not yet know just how it will unfold, but one thing is clear: the response to it must be integrated and comprehensive, involving all stakeholders of the global polity, from the public and private sectors to academia and civil society. – World Economic Forum. Davos, Suiza, Enero 2016.

La velocidad, el alcance, el ritmo del cambio y el impacto en los sistemas que se está logrando en diversos aspectos de la ciencia y la tecnología (neurociencias, computación, biotecnología, cibernética, robótica, impresión 3D, nanotecnología, física cuántica, astrofísica, ingeniería, medicina, etc.) no tienen precedente en la historia. Al combinarse, estos factores están por llevar a la humanidad a una era de desarrollo tecnológico inimaginable.

Comparada con las tres revoluciones industriales previas la cuarta se está desarrollando no de forma aritmética o lineal como las anteriores, sino a un nivel exponencial… transformándolo absolutamente todo.

Nuestra triste realidad

Somos uno de los países de la región con menores niveles de educación y de desarrollo en ciencia y tecnología y todo indica que eso no va a cambiar en el corto o mediano plazo. Lo vemos a diario en las noticias: vivimos demasiado preocupados por lo urgente y dejamos de lado lo importante, así como dejamos de lado la educación y la queremos resolver con un acto de magia. Para cambiar la situación de la educación en el Perú hay que ver el tema transversalmente y trabajar no en un gobierno, debemos crear una agenda nacional de la que todos participen y que todos se comprometan a respetar por décadas.

Lo mismo sucede con el desarrollo tecnológico de nuestro país. Hay todo por hacer y ningún plan que tenga sentido. Los intentos son tímidos, casi por cumplir y no se ha formado el círculo virtuoso que le ha permitido por ejemplo a los Estados Unidos ser la potencia tecnológica que es donde Gobierno, Academia y Sector Privado trabajan de forma coordinada, integrada y visionaria mirando siempre décadas en el futuro.

En el Perú no necesitamos una evolución en estos temas… ¡Necesitamos una Revolución!

El WEF ha sido muy enfático al aclarar que las sociedades que no logren adaptarse a esta nueva “Tecno-Sociedad” no solo dejarán de ser competitivas, sino además, condenarán a sus pueblos al sub desarrollo y la dependencia económica.

La 4ta Revolución Industrial, que emerge de la tercera, en la que aún el Perú apenas empieza a desperezarse, le va a permitir a las sociedades que la adopten desarrollarse de forma exponencial, mientras que sociedades como la nuestra, con economías afincadas en modelos de negocio del siglo XX como la simple explotación de materias primas, crecerán, en el mejor de los casos, de forma aritmética.

Si sabemos algo de matemática, una curva exponencial y una curva aritmética se van separando paulatinamente hasta que la distancia que las separa se hace simplemente… infinita.

Pablo Bermúdez
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