Poesía

Mares de Ausencia

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En la intimidad de tu ser
en la profunda oscuridad de donde emerge tu conciencia
donde se oculta el alma,
la fuente de los crepúsculos
agua con que inundas los campos etéreos invocando aparearte con algún dios desconocido

En tu seno descansa mi frente agitada de su loco peregrinar
mis huesos encuentran reposo en la fragancia púber de tu piel

En las sombras de la noche
balan mis cuatro costados el soneto de lo increado
perdiéndome en los abismos de la conciencia colectiva
buscando el Grial bañado en sangre de dioses propicios
y en los mares de ausencia
se manifiesta mi verdadero ser

la sed de sangre fresca me abarca
la luna inmóvil en el cielo
congelada en su rictus como el único ojo de Dios
invoca mi animal
me llama a recorrer los bosques en busca de tu cintura
y cuando termine contigo,
Démeter nombrará alguna flor con tus vestigios
cuando en la ciénaga se posen tus alas sobre el loto prohibido
del que beberás
y beberé …

beberé de tus valles hasta el hastío
sumergiéndonos en las aguas de Erysibe
tú huirás
o fingirás hacerlo
cuando tus labios sedientos despedacen mi nuca en la entrega
y tus piernas se enreden con tus cabellos

cuando pierdas tu ser
cuando se desmorone tu cuerpo libado, líquido, vacío
humillado en su carne
exhausto…

bañado en sangre y saliva me desvanezco
hasta ser sólo una nota dorada sostenida en el viento
flotando entre las hojas de los árboles
sobre la llanura Rariana
donde corren las ninfas para ser violadas
sobre el lomo de aguas cristalinas de donde emerge nuestro signo
y nuestro sino

Perséfone huye descolorida de la orgía de sangre
tú te entregas transfigurándote en mí y somos uno

UNO

donde el mar se vuelve río y el río nube de la que luego haz de caer
nuevamente
tú en flor
yo en cedro
y en las noches nos amaremos bajo la luna
tú en flor
yo en cedro

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