Marketing

Por qué detesto Trivago

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Seamos honestos, la publicidad languidece. En mi opinión los viejos formatos publicitarios web creados en los 90s, no le han seguido el ritmo a la rápida evolución de la revolución digital y social de los últimos 10 años.

Es más, me daría vergüenza decir que trabajo en una agencia de publicidad. La publicidad es invasiva, en la tele o el cable entra en nuestras vidas sin pedir permiso o perdón. La mayorIa de esa publicidad es irrelevante, no nos da valor y solo busca vendernos productos o servicios.

Una publicidad simplemente insoportable es la de Trivago. La vemos invadirnos en el cable, y en una misma película la repiten en prácticamente cada corte comercial. Ahora los millennials y los centennials ya hasta crean memes gráficos y hablados burlándose de ellos. Si lo que querían lograr era Awareness lo lograron, pero si querían lograr amor a la marca (uno de los aspectos más relevantes del marketing de hoy) han fallado calamitosamente. Al menos yo los detesto, y por principio nunca usaré sus servicios porque me caen mal. El peor pecado en digital es el “overselling” y ya estoy preparando mi clase de postgrado como caso de estudio de exactamente lo que no se debe hacer.

Los demás formatos “tradigitales” tampoco han sabido adaptarse, ni ellos, ni sus empresas que quieren vendernos más de lo mismo.

Hoy no hay nada más importante que conocer a nuestros clientes incluso mejor de lo que ellos se conocen, y la tecnología ha avanzado tan rápido y en tentos frentes que eso es no solo posible sino imperante.

La debilidad aumenta cuando los gerentes de marketing, acostumbrados al status quo, (menos mal que no hablo por todos) no han caminado al ritmo acelerado de la tecnología capacitándose y aprovechando el enorme potencial que una aproximación multitecnológica y 100% centrada en el cliente les podría brindar.

No solo crecerían sus ventas exponencialmente, sino que los consumidores le prestaríamos atención a sus esfuerzos publicitarios. Un estudio que leí hace pocos días explicaba que la gente ya ni siiquera ve la publicidad, sus mentes se han entrenado para ignorarla en seco y eso ocurre con más impacto en los millennials y centennials.

No ha sabido adaptarse a los tiempos del zapping. Lo mismo ocurre en los diarios, nos interrumpe publicidad fuera de contexto que nada tiene que ver con nuestro interés, or una razón muy simple, olo somos un Ip, no una persona. Y ni hablar de los smartphones donde apenas consumimos los micromomentos que nos llaman la atención.

En 2018, donde más de 3200 millones viven hiperconectados a sus smartphones, debemos entender, aceptar y reorientar nuestros esfuerzos en base a los insights que nos brinda el mercado: La publicidad tradicional y “tradigital” está dejando de funcionar. Las mentes de nuestro público objetivo se han “reprogramado” para ignorar la publicidad. Vemos Televisión y hacemos zapping en la publicidad, escaneamos los diarios (físicos y virtuales) en busca de contenidos de interés, ignoramos por completo los paneles publicitarios.

Y la razón es simple, hemos aprendido a no creerle a la publicidad, y las empresas son las únicas culpables de esta realidad. Una marca es una promesa, y esa promesa se extiende al mundo a través de la publicidad, pero cuando esa promesa no se cumple, se afecta el branding y la credibilidad de la marca.

Pero en un mundo donde es tan fácil contarle a nuestros 1500 amigos en redes la buena o mala experiencia que hemos vivido gracias a una marca, todos nuestros esfuerzos deben estar orientados a brindar una experiencia de usuario no solo adecuada, sino que supere sus expectativas, solo yendo más allá de lo que espera el cliente es que lograremos transformarlo en un “advocate” que utilice el WOM para compartir su experiencia en sus redes sociales.

En la época del WOM la nueva publicidad es la experiencia del consumidor

Esa es la verdadera “publicidad” del siglo XXI pues 100% honesta y nace de compartir experiencias reales. Pues la gente le cree a la gente y cada vez menos a las marcas y su publicidad formada por promesas incumplidas.

Ante esta gran disrupción de lo social, las empresas, vía la disciplina de Digital Transformation deben evolucionar para ser consecuentes con la era en que vivimos hacia:

“An Exponential, People Centric, Data Driven Company; Digitally and Culturally Transformed to Thrive in the Fourth Industrial Revolution”

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