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Ser Zen en un mundo con “Burnout Syndrome”

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¿Sientes que no te alcanzan las horas del día para hacer todo lo que necesitas hacer? ¿Vives sobrecargado de mails que no dejan de inundar tus inbox laborales y personales? ¿Por más que te esfuerzas en el trabajo no logras terminar todo lo que querías hacer y empiezas a procastinar dejando trabajo para los demás días de la semana? ¿Te estás llenando de pendientes? Aún así… ¿llevas trabajo a la casa? ¿Te conectas a tu iPhone aún en reuniones de trabajo y cuando estás disfrutando con amigos? ¿Le está ocurriendo algo parecido al resto de gente con la que trabajas?

¡Te has olvidado de vivir! Y es probable que estés sufriendo de una etapa avanzada de “Burnout Syndrome”.

La vida está llena de experiencias, de vivencias, de momentos. Eso que crees que es vida no lo es. Tú eres el único responsable de construir para ti una vida que trascienda. ¿Te has preguntado que huella dejarás al partir? ¿Cómo serás recordado o recordada? ¿Es el mundo un mejor lugar para vivir por lo que haces a diario? Piénsalo cuando manejes camino al trabajo.

La vida está en perfecta comunión y balance con todo lo que te rodea. Busca ese balance y hazte parte de él. No sé cómo será en tu caso, debes buscar tu propia conexión con EL TODO, pero en mi caso, me suele suceder con frecuencia cuando estoy manejando de una reunión a otra por un antiguo bosque de olivos donde vivo, en Lima: Manejo despacio, estoy escuchando buena música (usualmente alguna canción de Rush, mi grupo favorito) y de pronto, todo el mundo parece cambiar de vibración, los colores brillan más y los árboles, aquellos olivos centenarios que la gente no parece observar, cobran presencia… Puedo sentirlos vivir, puedo sentir a las aves, el cielo, el universo, mi propio cuerpo que es en sí mismo también un universo, a los demás choferes que como yo persiguen sus ilusorias vidas… Este mágico momento no suele durar mucho, aunque conforme trabajo en hacerme más presente, logro cada vez hacer que estos momentos duren más y ahora, estoy logrando llegar a mi estado de presencia con más frecuencia y por momentos cada vez más largos.

Por si acaso, eso que sucede entre esos momentos se llama vida… ¡y se te está pasando!

Con el tiempo, he logrado entrar “en presencia” a voluntad, incluso en reuniones de trabajo. Al hacerlo no huyo del momento ni divago, soy capaz de compenetrarme muchísimo más con la situación, con el problema a resolver, establezco una relación de empatía con las personas o clientes con quienes estoy trabajando.

Entiendo la “presencia”, como aquél momento en que mi verdadero yo (no mi mente desbocada) se alinea con la vida oculta y presente en todas las cosas, todos los seres vivos y todas las personas: en mi caso, tengo una conexión muy particular con los árboles (soy un “tree huger” y cultivo bonsai) y las plantas (cultivo orquídeas), tengo fascinación por el mar, las montañas y la ciencia divina detrás de cómo funciona nuestro Universo (o más bien, como acaba de demostrar la astrofísica que en realidad vivimos en un Multiverso).

Cuando lleguen a tu vida aquellos momentos de plena conciencia, por más cortos o insignificantes que parezcan, zambúllete en ellos, vívelos con todo tu ser… ¡No estés con la mitad de la mente en lo próximo que vas a hacer o en el mail que olvidaste enviar!

Tu vida será tan feliz y rica como los momentos felices y ricos que vivas diariamente. Entonces, programa tu agenda para que esté siempre llena de momentos de vida, no solo de trabajo. Es perfectamente posible balancear tu verdadera vida (aquella que viniste a vivir) con tu trabajo. No esperes el fin de semana o tomar vacaciones para empezar a vivir. Recuerda el viejo adagio que dice: Hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

No olvides que tu peor enemigo puede ser tu mente. Tú no eres tu mente. Tu mente es una herramienta que está a tu servicio, pero si tú sientes que tú eres tu mente en todo momento, le has hipotecado tu vida a una computadora malograda, porque al fin y al cabo, eso es lo que es, una computadora que ha dejado de funcionar como debería. Tú eres mucho más que tu mente.

No te ha pasado, mil y una veces, que de pronto se anida en tu mente un pensamiento desafortunado sin motivo alguno? Sientes que te roba la energía, que oscurece tu día y sin embargo ¿no lo puedes dominar? Esa es tu computadora funcionando mal. Antes de que te dieras cuenta ese pensamiento se apoderó de ti y lo peor, se transformó en ti.

Si nuestra mente funcionara como debe, trabajaría solo para hacerte plenamente presente, porque solo estando plenamente presente se puede ser plenamente feliz. No confundas estar contento o eufórico con estar feliz. La verdadera felicidad está llena de paz.

Solo piensa en aquél momento de presencia absoluta que a todos inevitablemente nos espera: la muerte. Si estás vivo y presente en aquél momento, es probable que des el paso al otro lado con paz, alegría y aceptación. Paz, porque viviste de verdad, y al hacerlo estuviste en presencia de Dios. De este modo no desperdiciaste tu vida solo remedando vivir, viviste de verdad, con intensidad y plenitud, pero sobretodo con paz, uno de los bienes más esquivos de nuestra generación.

Alegría, porque en aquél momento en que finalmente tu alma abandone tu cuerpo, te acompañarán todos los momentos de felicidad con los que inundaste a los tuyos e hiciste del mundo un mejor lugar para vivir.

Finalmente, con aceptación de saber que la muerte es solo un nuevo comienzo, que solo te espera un estado de presencia absoluta, te entregarás a ella con amor pleno, con humildad y agradecimiento y la recibirás con un abrazo.

Pablo Bermúdez es CEO de Hashtag, una de las principales agencias de marketing digital en el Perú. Cuenta con 25 años de experiencia desarrollando soluciones web para importantes empresas y entidades públicas. Es Director Comercial de Resultics Perú y Profesor de Marketing Digital en la Universidad Peruana de Ciencias (UPC)

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